Doña Arena Movediza

2/03/2017

La misión de este blog era un principio la disciplina. Escribir aquí como parte del ejercicio poético.

Llevo días tratando de escribir y empiezo a pensar que he caído en un bucle sin retorno. En un hoyo negro, he llegado al final del universo y me he caído por la borda. Sí, señoras y señores estoy atascada en un espacio en blanco, en arenas movedizas, es como si me hubiera abrazado un pulpo gallego y me llevara hasta las profundidades a convertirme en roca submarina. 

Esto sin duda, no es algo nuevo, ya ha pasado muchas otras veces, pero cada vez pesa más el pulpo, no es cuestión de no tener inspiración (está en todas partes y corre todo el tiempo alrededor nuestro), es cuestión de perder la mirada poética y un poeta no se puede dar el lujo de que sus palabras lo abandonen. 

Hoy a la tercera vez frente al ordenador, después de unos minutos, entendí la situación. No sé dónde están mis intenciones.Aunque de vez en cuando una luz al final del túnel; me llegan ráfagas de versos pero siempre me cogen en momentos inoportunos. Esta tarde mientras dormía a Martina empezó un poema a revelarse, pero la cabeza de mi bella durmiente bloqueaba mi brazo y no podía y no quería salir de aquel momento de intimidad onírica. Empecé a repetir el poema en mi cabeza, siempre confío en mi memoria y siempre mi memoria me da una puñalada por la espalda. Era algo precioso. Lindo de escucharlo, con sentido, con música, era un poema para leer en todos los auditorios y del que la gente se emocionaría hasta la vergüenza de su propio estremecimiento.

Era algo con "locura" y había otra palabra creo que era "oportuna". Locura oportuna que, locura oportuna en,  Oportuna locura sobre. Todos estamos locos y es oportuno reconocerlo. Algo así era la esencia del poema. Estremecedora. 



  


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