Lo exquisito de un cadáver

7/14/2016





La creación también puede ser colectiva, aunque nos guste tanto confinarnos a nuestro espacio reservado con la página, la pluma, el silencio y nuestro ritmo. Esta creación puede ser un delicioso cadáver exquisito creado por la sinergia del grupo. 


Es muy sencillo. Cada persona inicia un poema escribiendo dos líneas. Dobla el papel de manera que la primera línea queda oculta y a partir de la segunda línea se continúa el texto. Así hasta pasar por todas las manos que se han convocado a la creación colectiva.  


En todas las ocasiones ha sido un descubrimiento. Frente a las miradas escépticas de algunos los versos se fueron hilando como si la misma inspiración les diera vida. Como si la misma voz poética se pronunciara para que prevaleciera el arte en su comunión. 


Este ejercicio además nos recuerda el sentido vital de la poesía: compartirla. Compartirla en todas sus fases y dimensiones. Desde la primera palabra que inicia el poema hasta su lectura completa frente a un auditorio. Todo el proceso es poético y consigue influir en el alma del artista de tal manera que lo convierte en un agente activo y dinamizador de su propio arte.


He aquí las consecuencias de nuestros experimentos: 


VALENTINA  y  (Beatriz, David, Rochi, Lucas, Gabriel)


Cada uno en su orilla
sabe de la oscura brisa
que llega a
inundarlo todo,
de sueños y vida,    
de algo bello que nos una,
que guíe nuestro día.

La noche fuego
sin despertares de espaldas,
como lagartos nerviosos
que no se hacen la manicura.

Y sus manos continúan ásperas,
trabajan sueños afilados
que quedan suaves como las plumas.

O las manos de una mujer
pues son suaves, tiernas y sin rostro del tiempo,
perfectas en su imperfección,
completas.


BEATRIZ    y  (David, Rochi, Lucas, Gabriel, Valentina)

Un mundo de colores,
de formas difusas
que flotan en la esencia
de abanicos muertos
y viento podrido.

Maldito el tinte amargo
y el agua del Ganges.

Sucia, color indescriptible.
Fue lo único capaz
de saciarme el alma
con la calma y tranquilidad
que pocos logran.

Esos que consiguen vivir sin nada
Pueden temer a todo.

O quizás no,
pueden simplemente ser y no tener nada.

Pero respira, por lo tanto lo tiene todo.

Y el todo, a veces, no es suficiente,
es lo mismo que tener el mar
y no poder naufragarlo.


DAVID  y  (Rochi, Lucas, Gabriel, Valentina, Beatriz)


Y si eliges la púa más afilada
de mi peine
luego me hieren a mí
tus pestañas.
Escondían el silencio,
protegían el estruendo,
contenían un momento.

Momento de duración sin fin.
El futuro ya no tenemos.
Echo de menos todo lo que
aún no viví,
seguía repitiendo una y otra vez
esperando con ansia la salida del sol,
pues sabía que vivir iba acompañado de esperar.

Te pienso más ahora, te creo verdad.
Te siento el espacio que orbito,
así, sin más, eres el universo que
me contiene,
que me completa
y me hace libre,
que me permite ser
sin tener que ocultarse.


ROCHI     y  (Lucas, Gabriel, Valentina, Beatriz, David)

Fui a un lugar robótico,
estrambótico.
No era bello
si no exótico.

El exótico, por fin.
Es cuestión de perspectiva,
sólo depende de donde se mira.

Lo dijo mientras abría su mejor champagne.
Era una lección y merecía un brindis,
merecía el calor de un abrazo.

Y nos elevamos en nuestro
silencio, cada quién en busca
de nuestros tesoros.

Pero, ¿qué sabemos de ellos?
Quizá lo que otros valoran como tesoro
tan solo es la muestra

de lo que no tienen dentro,
porque necesito ser breve
aunque aprendí
a dormir deprisa.


 LUCAS  y  (Gabriel, Valentina, Beatriz, David, Rochi)


Calcetines sucios.
La ropa en el suelo.
Los cuerpos juntos en la cama.

Sedientos de conversaciones interminables
dejan otras mentiras y problemas.

Se desnudan, se aman.
Guardé tu mirada en
la pared, junto a aquella
mancha que crece los días de lluvia.

Mancha que limpia el alma
como gotas de rocío,
como agua de vida
que crea su propio río
de incienso verde,
de canciones en silencio
y de ojos sin pestañas,
secos y angustiosos,
desesperados,
buscan el verdadero sentido de las miradas.


GABRIEL y  (Valentina, Beatriz, David, Rochi, Lucas)

Canciones escritas con besos
sin dirección, envueltas en carmín
y atadas con tu cinturón.

Gritaron
porque la libertad les trae el
viento,
los susurros, las verdades.

Las voces ahogadas dentro
fluyen al unísono
como hojas en el viento,
tintadas de esmalte dorado,
tostadas por el invierno,
descuartizadas por el agua.

El fuego las devuelve a la vida
y recorren los senderos
buscando el sol eterno.

Finalmente, el eterno tiene fin.
Se queda por allí, por allá
como mi compasión por las personas.


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