automático

11/13/2015


Regresa ya, 
abre la puerta y haz sonar  
las campanillas antes de  
aparecer por la entrada.

Vuelve y
nota lo diferente que estamos, 
8 horas más sobre la espalda, 
sí, en tu espera nos comimos todas las frutas
y el queso, 
pero pensaba en ti,
-han desaparecido otra vez, 
se han dado a la fuga- dirás  
-  han ido a pasear en este buen día que hace, te responderé-
Mientras de pie observas dentro de la nevera
inventariando del mousse de chocolate, 
ya pronto tendremos que volver al súper,
en conclusión.

Regresa ya y luego que pase lo que sea, 
que llore Martina y no haga su siesta, 
que llene el salón de volteretas, y grite 
a causa del ataque de cosquillas, 
rurrrr, ruuuurrr, así, en su barriga dulcecita,
regresa y muérdele las piernas, 
ven, para sonreír contigo aquí, 
regresa aunque sea para tumbarte en el sofá 
como un cojín,
escurriéndote a la terraza a fumar
mientras aguantas frío.

Tantas horas viviendo lejos, tantos los días, 
odio conocer tu versión más cansada, 
esa que todas las mañanas está cerca del borde, 
respirando profundo,
para seguir, seguir, automáticamente, sin preguntar demasiado. 

Regresa a casa, 
quiero tu hora de salida, 
conduce el camino
memorizado con tanto tedio, 
busca tu llave en el bolsillo, 
gira la cerradura
haz que suenen las campanillas de la puerta, 
detrás vendrás tú, y nos 
descubrirás aquí, 
con ganas de terminar el día contigo. 

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