Poema que no recordó

5/07/2014



Tengo un martillo en la mano,
en los caminos de madera
va tocando cada paso,
una canción
de lata,
un martillo.

Llego a mi destino
por el sonido del martillo,
me indica con su voz
donde cruzar,
donde detenerme,
me indica cuántos pasos debo dar
para encontrarte.

Es un martillo niño que sostengo en la mano,
un martillo que grita
porque no clava nada,
porque sólo toca el camino que recorro,
con un sonidito insoportable,
es un martillo prepotente
que a veces quiere matar algo de un cabezazo,
es un martillo que no entiende porque canta,
y que se queda en silencio,
para que no se acuerden que está allí.

Pero le pesa más la indiferencia.

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